Orden de Nacimiento y Personalidad

¿CREES QUE EL ORDEN DE LLEGADA DE LOS HERMANOS INFLUYA EN SU PERSONALIDAD?

Te muestro qué dice la teoría del orden de nacimiento y mi experiencia personal.

Somos seres complejos, y no existen recetas que nos sean aplicables a todos por igual, pero es innegable que, tanto las circunstancias sociales, económicas y culturales, como los vínculos y los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor, impactan directamente en nuestras vidas, y eso incluye el orden de llegada de los hermanos y el rol que obtenemos según esa llegada.

Soy la hija de en medio en mi familia nuclear, tengo una hermana mayor y un hermano menor; y si, cumplí con el estereotipo de “ser el sánguche”, la que no encuentra su lugar ni como mayor, ni como menor, siempre en búsqueda de la atención/afecto de mis padres. Aunque también tuve circunstancias específicas, como el hecho de que mi hermana mayor me llevase 7 años de diferencia, y mi hermano menor naciera apenas cuando yo tenía un año. Esas variables, las genéricas y las individuales, influyen en nuestra personalidad y en la forma en que nos relacionamos. Mi marco de referencia más importante era mi hermana y no mis padres (como le sucede al primogénito), y siempre busqué agradarle y ser aceptada por ella, pero nunca compartimos etapas de vida similares por la diferencia de años. Con mi hermano si tuve más cercanía y complicidad, pero existía una sensación de envidia por la atención que yo no pude recibir: él era el consentido de mamá, el menor, el varoncito, además, “me quitó” a mi mamá muy rápido (pensemos en lactancia, atención, juego).

Todas las circunstancias nos influyen y construyen, no son buenas ni malas, sólo son circunstancias, biológicamente y por supervivencia, todos los seres venimos con la necesidad de pertenecer al sistema, ser valorados y aceptados; desarrollamos estrategias para mantener la vida de la mejor forma que podamos.

En la naturaleza, el orden de nacimiento es fundamental, ella es inexorable a la hora de garantizar la vida. Desde la mirada sistémica, conocer nuestro lugar en el árbol genealógico, y el rol que cumplimos, nos permite tener una mirada comprensiva, que como adultos colabore en la sanación de heridas, para hacernos responsables de nuestras acciones y emociones, y no sólo culpar o señalar el pasado o a las circunstancias.

La teoría del orden de nacimiento fue descrita por primera vez por el psicólogo austriaco Alfred Adler (1870-1937), y en palabras muy resumidas podríamos encontrar:

*Los hermanos mayores o primogénitos*, disponen de todos los recursos y atención de sus padres o cuidadores; crecen con la sensación de “ser el centro de atención”, sus padres –aún principiantes- tienden a sobreproteger y a ser más severos que con los otros hijos. Es común, que estas personas tengan rasgos de liderazgo, responsabilidad, seguridad, suelen ser competitivos y tener capacidad de sacrificio.

*Los hermanos de en medio*, suelen ser pacificadores y mediadores, suelen crecer con la sensación de no ser atendidos, de no obtener toda la atención que tuvo el hermano mayor ni la que tendrá el pequeño, por tanto, desarrollan habilidades de empatía con sus círculos de amistades, se inclinan por los emprendimientos y las negociaciones; tienden a ser más introvertidos, observadores e independientes.

*Los hermanos menores* por su lado, tienen un espíritu más libre, sus padres tienen mayor experiencia, son más permisivos y más consentidores, los hermanos mayores colaboran en su educación y supervisión, por lo que son más perspicaces, desarrollan rebeldía, son más arriesgados, innovadores y radicales.

Por supuesto que estos datos se los comparto bajo la lupa de una muestra de la población, en familias biparentales con tres o cuatro hijos, y con datos promedio, todos conocemos familias fuera de las estadísticas expuestas, pero lograr observar los comportamientos genéricos desde las circunstancias sociales-afectivas-vinculares de cada hermano, permite una mirada integradora y no individualista.

¿Qué hacer para mejorar la relación con los hermanos?

Reconozco mi lugar y lo acepto con amor. Los hermanos mayores dan, los menores reciben, y desde esa visión, no busco usurpar un lugar que no sea el que me corresponde. Si en algún momento las circunstancias han llevado a un cambio de roles (por ejemplo un hermano que asumió el rol de padre/madre, o que quizá alguna enfermedad hiciera que los padres prestaran más atención a alguno de los hijos), miro la historia, la honro y acepto con amor, sin juicio, sin pretensiones de querer cambiar algo, y sin reclamos que sólo nos vacían.

“El amor llena lo que el orden abarca. El amor es el agua, el orden el cántaro. El orden centra, el amor fluye. El amor y el orden actúan en conjunto”

Bert Hellinger

Melania Orozco Calvo

BioConstelaCR

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