La herida transgeneracional

Nuestra historia no comenzó cuando nacimos, ni siquiera en nuestra concepción. Todo aquello que atañe a nuestros padres y a los padres de nuestros padres (los valores, las condiciones sociales, las creencias, los duelos no resueltos, los traumas y dolores) también se hereda.

    Somos el resultado de muchos años atrás, herederos de las historias e información emocional de la familia a la que pertenecemos, a esto es a lo que llamamos “Transgeneracional”: todas aquellas experiencias que el inconsciente biológico guarda y que el clan familiar transmite de generación en generación para que un conflicto se pueda resolver. 

    Esta función de la memoria generacional, es un recurso biológico de defensa que nos ha permitido sobrevivir y evolucionar desde los orígenes de nuestra existencia. Todas las especies de seres vivos acumulan la información de su entorno, circunstancias y peligros vividos con el fin de que la inteligencia celular las aplique en la evolución de la misma especie.

    Muchos de nuestros comportamientos, valores y creencias quizás no nos pertenecen, o son el resultado de una acción/reacción aprendida que tal vez ya no aplique para nuestras circunstancias actuales. A continuación enuncio algunas pistas con las que podríamos empezar a darnos cuenta de ello: 

– Generas cambios en una conducta pero vuelves muy pronto a repetirla.

– Eliges los mismos tipos de parejas, o de relaciones.

– Te sientes continuamente sobrecargado/a, o más bien insatisfecho/a.

– Se te repiten las mismas traiciones en un amigo y el otro.

– Se presentan los mismos los conflictos laborales.

– Mantienes el mismo tipo o clasificación de enfermedades.

– Experimentas el mismo tipo de “fracaso”, de experiencia penosa o de errores.

    Cualquiera de estas situaciones puede llevarnos a una sensación de vacío y tristeza, ubicándonos siempre en la eterna pregunta de “¿porqué me pasa esto?” y una posible respuesta podría estar ligada a la HERIDA TRANSGENERACIONAL, cuestionándote si estarás viviendo exactamente la vida que te pertenece, o más bien, la que (en las condiciones que fuesen amor o imposición) te ha heredado tu clan familiar.

Ahora mostrare tres ejemplos, para que se pueda visualizar de una manera más clara lo anterior:

        Ejemplo1: una mujer acude a consulta porque no lograr cerrar ciclos, su padre falleció hace 25 años y ella aún mantiene el duelo abierto, su madre tiene un año de haber fallecido y esto le re-abre las heridas a pesar de sentirse satisfecha con su presencia, cuidado y amor en la vida de ambos. Encontramos en su historia familiar que la madre enfrentó la muerte de una de sus hermanas cuando eran niñas, la hermana al parecer murió accidentalmente mientras brincaban en la cama, situación que nunca fue aclarada ni enfrentada con la otra niña, simplemente dejó de existir esa otra persona en su vida. Este dolor la madre lo lleva consigo, impidiéndole cerrar ciclos o concluir duelos, y se lo traslada también a su hija (inconscientemente por supuesto), quien no tenía necesidad de cargarlo.

        Ejemplo 2: Una familia en la que varios hijos se inclinan por ejercer la profesión de derecho o abogacía (defender, auxiliar, resolver, impartir justicia) sin estar muy claros si esa es o no su vocación. Buscando en su árbol genealógico se encuentra que, hace tres generaciones atrás, los tatarabuelos perdieron sus tierras debido a una injusticia arbitraria con los vecinos del pueblo de al lado. El dolor de esta pérdida, la necesidad de ser fuertes y empezar de cero, el miedo a ser indefensos, se transmite a las siguientes generaciones, hasta que la energía logra cierto equilibrio compensando y “creando” la necesidad de que exista “quien nos defienda” dentro de la familia.

        Ejemplo 3: Una joven de 32 años acude a consulta por un problema de frigidez, el dolor y rechazo que le produce tener sexo con su pareja está a punto de acabar con su relación.  Al explorar su árbol genealógico se encuentra que su abuela fue abusada por el padre cuando tenía 5 años. Este trauma ocultado, tal vez por miedo o vergüenza, es transmitido a través de la unidad dual madre-hija hasta la tercera generación, provocando que la nieta sea portadora de un programa de “protegerse”. Esta transmisión inconsciente la somatiza su cuerpo recibiendo dolencias físicas como candidiasis, dolor menstrual, sacro bloqueado, además de trastornos emocionales como el rechazo a su feminidad y el desprecio hacia los hombres. El 90% del conflicto que experimentaba pertenecía a una transmisión transgeneracional.

    Como vemos, el peso que un linaje puede tener sobre nuestras vidas puede estar definiéndolas y atascándolas, generando múltiples condicionantes que usualmente para la persona no son fáciles de hallar. es por eso que el objetivo entonces de una Constelación Familiar es observar, poner en consciencia la historia de la familia, mirarla desde otros ojos y comprender el rol que estamos cumpliendo, de esta forma se podrían resolver situaciones que han sido excluidas de la conciencia familiar. Cuando la persona toma consciencia de ese legado de su clan, encuentra los recursos que le permitan gestionarlo y desembarazarse de tal peso. Haciendo que por fin, las lágrimas bloqueadas puedan ser liberadas y las heridas sean finalmente cicatrizadas.

Te regalo tres frases hermosas para finalizar este tema: 

“Hasta que en las familias no se destapen los secretos, las historias se repetirán una y otra vez”.

“Lo que se calla en la primer generación, se padece en la siguiente”.

    “Liberándome yo, quedan liberadas generaciones anteriores y posteriores. Entonces comienzo a ser yo mismo/a quien dirige mi vida”.

¿Contame qué te pareció este tema?

¡Nos estaremos leyendo!

Con amor,

MBA. Melania Orozco Calvo

BioConstela

Contenido de Valor para Tu Sanación

+(506) 8728-5653

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