La crisis y el cambio

Todos los sistemas tienden al caos y al desequilibrio hasta llegar a un punto de bifurcación donde sólo hay dos salidas: destruirse y formar un nuevo sistema, o bien, transformarse en un sistema mayor. Esto apunta la segunda Ley de la Termodinámica.

En nuestras realidades también sucede de esta forma, cuando las crisis llegan, es porque ese sistema no da para más, y nos está invitando a una transformación, ya sea en algo nuevo o en algo mayor. Viéndolo desde esa óptica, las crisis se convierten en oportunidades de cambio que nos abren puertas, nos muestran que algo se está agotando y que algo nuevo está brotando, pero comúnmente nos enfocamos en el caos, nos quedamos sumidos en el dolor, la angustia o la tristeza, lo que hace que no logremos ver todo lo que viene.

Cuando los planes que estructuramos no salen como queremos, cuando las expectativas proyectadas no se cumplen, cuando aquello que creo tener bajo control se sale de este, muchas veces es un impulso para hacernos ver que todo en este Universo es in-permanente, está en constante cambio, y resistirse a estos cambios provoca que el desequilibrio se acumule y aparezcan las crisis.

Cada crisis nos está invitando a innovar, a evolucionar, a ejercer la virtud de la creatividad en la vida, con el fin de promover las habilidades de cambio y de adaptación, o aparece para empujarnos al inevitable sentido de evolución y transformación de los sistemas. Resistirse al cambio es tanto como resistirse a la vida, y cuando lo hacemos aparece el estrés, la presión y las enfermedades.

¿Qué implica cambiar? Necesariamente estamos apuntando a “soltar-transformar” algo, tal vez una idea, una relación, un estado de ánimo, un trabajo, una conducta, etc., y en su lugar darle paso a la creación de algo nuevo. Para algunas personas se tornará un proceso más complejo que para otras, pero en todas implicará un momento de crisis que hay que atravesar …” nuestra psique funciona por medio de significados y una crisis que da significado a nuestra vida será algo que deje huella suficiente para dar el gran paso del cambio. Algo que no es significativo difícilmente perdura. Por lo tanto, las crisis vienen de manera benéfica para los que deseamos cambiar algo o mejorar aspectos de nuestra vida.”

No hay cambio que no genere resistencia, es nuestro estado natural de mantener la energía e invertir el mínimo esfuerzo, si elegimos las mismas cosas, si nos quedamos en los mismos lugares, si mantenemos las mismas actitudes, pues los resultados van a ser los mismos, sin incomodidad no hay cambio, y sin cambio no hay resultados distintos. Decía Eintein “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando resultados diferentes”, así que no vayas por los caminos conocidos, porque llegarás a los mismos destinos.

Acepta la crisis, pierde ese control que crees tener, genera cambios y todas las células del cuerpo se pondrán de tu lado. Te comparto una hermosa oración que puedes utilizar en los momentos en que la vida te esté invitando a generar un cambio:

“Acepto los cambios con mi corazón agradecido, aunque en el momento no entienda las bendiciones que encierran. Bendita sea la crisis que me quita la venda de los ojos. Bendita sea la crisis que me invita a ser mejor.”

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