Abortos y pérdidas

Hablar sobre abortos siempre ha sido un tema delicado. Se tiende a invisibilizar tanto el acto/la situación, como las implicaciones alrededor de ellas, y esto lo hacemos muchas veces por dolor, por vergüenza y también por posiciones morales.

Más allá de una postura personal o basada en valores, y con mucho respeto ante la situación sociopolítica existente, hoy vengo a compartir los alcances a los que he podido llegar desde la teoría sistémica y las Constelaciones Familiares, las implicaciones que una pérdida/aborto pueden tener en la madre, en el padre, en el sistema familiar y en las futuras generaciones. 

La semana pasada les contaba que “soy la hija de en medio”, sin embargo, entre mi hermana mayor y yo existen 7 años de diferencia, en ese lapso, mi madre afrontó dos pérdidas de embarazos deseados. Quisiera que por un momento pudiesen imaginar, no sólo el dolor y angustia de la madre, sino las emociones que podían estar presentes en su hija ya nacida a la espera de un/a hermanito/a, quienes ya hayan pasado por este proceso les será un poco más fácil comprender que una pérdida no es sólo alguien/algo que ya no está y que no sólo implica a la madre, sino a todo el sistema familiar. Agreguemos a la historia otro embarazo, el cuarto ahora, es decir, mi gestación. ¿Qué podría estar sintiendo la madre? ¿La hermana? ¿El padre? Es fácil creer que todo es felicidad y celebración, pero no lo es, sobreviven muchos miedos alrededor de una nueva posibilidad de pérdida, cuestionamientos, sentimientos de no-apego por recelo al dolor ¿Cuántos de estos sentimientos pudieron ser absorbidos por el embrión? En Constelaciones Familiares a esto se le llama Proyecto Sentido.

Desde la mirada sistémica, donde se reconoce que todos los miembros pertenecen e influyen en el sistema familiar, una pérdida/aborto tiene implicaciones en todo el conjunto. Por lo que es importante visualizar estos acontecimientos en nuestra cotidianidad. Al igual que lo hacemos frente a la muerte de un ser querido, una pérdida requiere de un duelo que nos permita expresar la emoción de todos los miembros, y, además, tener conciencia el resto de nuestras vidas de que hay más miembros en el sistema familiar (no sólo los vivos), que siempre serán parte y que ocupan un lugar. 

En el caso de los abortos decididos (después de los 3 meses de gestación), es muy importante que ambos progenitores miren la acción como un proceso al que se llegó por las circunstancias de vida que estuviesen enfrentando, o porque así lo sintieron y decidieron en su momento. Darle respaldo y respeto a los sentimientos que en ese momento se generaron para tomar la decisión, y liberarse de cualquier huella de culpa porque esta podría interferir en su éxito personal, abundancia y plenitud, e impactar en sus próximos hijos/as si es que así lo desean.  

Toda decisión implica una renuncia, y en los asuntos de la vida y la muerte, existen implicaciones mayores sobre las relaciones, el bienestar y la salud. Una pérdida/aborto tiene un impacto que se extiende más allá del evento. Desde la mirada sistémica, es importante entonces que se les mire, que se los honre y se agradezca el espacio que dejaron. Sin embargo, con mucha frecuencia son excluidos, no se les hace parte porque duele, o porque se piensa que no fueron tan importantes, sin embargo, nunca dejan de pertenecer, y el inconsciente familiar va a buscar compensar dicha pérdida, hacerla visible. 

En el caso de los abortos espontáneos, el dolor de los hijos perdidos se transmite de generación en generación y a veces un miembro posterior en el sistema, manifiesta este dolor, repite o repara dicha situación. Un ejemplo de ello podría ser seguir originando abortos espontáneos (repetición), o bien, desarrollar infertilidad ya que “dar vida, produce dolor” (reparación). 

Cuando el origen de ese dolor sale a la luz, el duelo puede cerrarse dando a cada uno su lugar. Las constelaciones familiares otorgan un espacio para sanar los dolores que están ocultos. Más allá de una terapia (esta u otra), lo importante es conectar de forma genuina con la vida, asumir lo ocurrido, aceptar la realidad –sin juicio, sin culpa– y sentir con el corazón.

¿Sabés si hubo pérdidas en tu familia… madres, abuelas? ¿Has tenido pérdidas/abortos en tu propia historia? ¿Te gustaría conocer cómo darle un lugar a estos acontecimientos, y de qué forma podrían estar influyendo en tu vida diaria?

Te invito a conocer la mirada sistémica, escríbime.

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